Eran las 7 de la mañana, como de costumbre me preparé para ir al instituto. Estaba de mejor humor, iba por fin a vengarme y que Sara recibiera su merecido. En clase no podía parar de pensar la cara que pondría Sara. En el recreo me reuní con Chad y le dije que quería decirle una cosa y más tarde enseñar el porqué, él me cortó y dijo ''Antes de eso, no se como decirlo... Me ha contado Sara que quieres romper nuestra relación, que la has amenazado y demás... No quiero volver a verte''. Se marchó, me quedé sola mirando a Sara mientras abrazaba a Chad y me ponía cara de desprecio, lloré y me enfurecí. Esa misma tarde quedé con mi mejor amigo Ramón, el cual llevaba muchísimo tiempo sin verle ni a hablarle porque se cambió de instituto y le conté todo. Cuando se lo conté, se quedó pálido, yo no sabía por qué estaba así, me dio una nota, me dijo ''Ábrelo esta noche, no ahora'' y se fue. Eran las diez de la noche, y decidí abrir la nota y leerla. Ponía:
<<Querida Ana, no se como contarlo, decirlo o explicarlo... Hace tanto tiempo que no sabía nada de ti que no creo que fuera buena idea decírtelo al momento. Te quiero desde el día en el que te conocí, te vi y pensé que eras hermosa, y cuando hablé contigo por primera vez ya me quedó claro que eras la chica de mis sueños... Han pasado cuatro años desde que ocurrió ese momento, pero no puedo dejar de pensar eso, te quiero y te extraño.>>
No me lo podía creer, no tenía ni idea, me sentía culpable, no sabía nada, si lo hubiera sabido no le hubiera contado todo sobre Chad y mi amor platónico hacia él. Estaba confusa, me fui a dormir, eran la una y veinticinco de la mañana, no podía conciliar el sueño.
Ramón se sentiría mal, así que quería quedar la tarde siguiente con el, era viernes, un buen día pero puede que este no tanto... Eran las cinco de la tarde, quedé con él en una pequeña cafetería en la que solíamos quedar siempre antes. Le vi, tenía los ojos llorosos, hinchados, tenía ojeras y no tenía su típica preciosa sonrisa en su cara. Estaba preocupada, le pedí perdón por todo lo que le conté. Agradeció mis disculpas. Pasé una agradable tarde con él. Me llevó a un sitio que decía que era su favorito, un bonito parque junto a un río, nos sentamos en un banco para ver el atadecer, tenía un poco de frío y me abrazó. No sabía lo que me pasaba pero sentía unas cosquillas en el estómago, le miré, me sonrojé, él se acercaba lentamente hacia mi, mis labios casi rozaban con los suyos, Chad ya no ocupaba mis pensamientos. Me besé con Ramón, nunca lo había imaginado, Ramón, mi mejor amigo, al que siempre le he contado todo, ¿besándose conmigo? No lo creía, fue la mejor sensación que había tenido en mi vida.
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