En esos momentos, sentí que todo se desmoronaba, el amor, la tristeza y la desesperación se habían juntado en mi interior, estaba deprimida, mis lágrimas caían solas...
Había caído enferma, estaba deprimida y no quería ver a nadie. Ham preocupado vino a mi cuarto, se sentó en un lado de mi cama y me preguntó ''¿Qué te ocurre? Cuando estás mala no tienes esa cara...'' Por desgracia tenía demasiada razón, por lo que, tuve que contarle todo. Él me dijo que me intentaría ayudar, no sabía si confiar en él o no.
Al día siguiente, Ham vino corriendo hacia mi, con una sonrisa en la cara. Al perecer consiguió convencer a Ramón que Chad no era más que mi amigo, ¿por qué pensó que era mi amante? ¿Acaso no tiene la suficiente confianza en mi? Empecé a ofuscarme, a enfadarme, y a molestarme.
Vino a mi casa por la tarde, me vio molesta y con curiosidad vino a preguntarme. Le contesté '¿'Eres tan desconfiado que piensas que te engaño con otro? Si un amigo necesita ayuda y se queda con él una tarde ¿es malo eso?''. Pálido, Ramón se disculpó, nunca me había visto enfurecida.
Pasaron unos días y las cosas se solucionaron con Ramón, Chad y yo fuimos muy amigos y Sara ya no existía para mi.
Era martes, me dirigía hacia clase y fui primero a mi taquilla a por los libros, cuando la abrí vi una nota extraña, no se de quién era, la letra era rara, pero no quise leer su contenido hasta esa tarde...
No hay comentarios:
Publicar un comentario