jueves, 24 de noviembre de 2011

5. Siento

En esos momentos, sentí que todo se desmoronaba, el amor, la tristeza y la desesperación se habían juntado en mi interior, estaba deprimida, mis lágrimas caían solas...

Había caído enferma, estaba deprimida y no quería ver a nadie. Ham preocupado vino a mi cuarto, se sentó en un lado de mi cama y me preguntó ''¿Qué te ocurre? Cuando estás mala no tienes esa cara...'' Por desgracia tenía demasiada razón, por lo que, tuve que contarle todo. Él me dijo que me intentaría ayudar, no sabía si confiar en él o no.

Al día siguiente, Ham vino corriendo hacia mi, con una sonrisa en la cara. Al perecer consiguió convencer a Ramón que Chad no era más que mi amigo, ¿por qué pensó que era mi amante? ¿Acaso no tiene la suficiente confianza en mi? Empecé a ofuscarme, a enfadarme, y a molestarme.
Vino a mi casa por la tarde, me vio molesta y con curiosidad vino a preguntarme. Le contesté '¿'Eres tan desconfiado que piensas que te engaño con otro? Si un amigo necesita ayuda y se queda con él una tarde ¿es malo eso?''. Pálido, Ramón se disculpó, nunca me había visto enfurecida.

Pasaron unos días y las cosas se solucionaron con Ramón, Chad y yo fuimos muy amigos y Sara ya no existía para mi.
Era martes, me dirigía hacia clase y fui primero a mi taquilla a por los libros, cuando la abrí vi una nota extraña, no se de quién era, la letra era rara, pero no quise leer su contenido hasta esa tarde...

martes, 22 de noviembre de 2011

4. Cambios

Lunes, horrible y frío lunes, el cual no me dejó 'disfrutar' de mi domingo lleno de estudio. Estaba triste, mi chico no estaba conmigo, se me hacía raro llamarle 'mi chico'... Ya no me importaba ni Chad, ni Sara, ni los demás, era feliz y nada me lo impedía.

Pasaron un par de semanas, estaba en un cambio de clase, en las taquillas, cuando de repente apareció Chad con cara apenada. Le saludé y le pregunte cómo le iba, me respondió ''Pues no muy bien, he roto con Sara, me ha hecho mucho daño... Y quería disculparme, no sabía que tú no querías joderme, sino ayudarme''. Sonreí, por fin la guarra tuvo su venganza, aunque yo no hiciera nada, le pregunté por qué rompió con ella y me contestó ''Estaba muy rara últimamente, y me he dado cuenta que solo fingía ser como yo para poder pillar cacho. Pero al parecer no tenía suficiente y me ha engañado con cinco chicos...''
¿CINCO? ¿En un mes? Esa chica no era normal.

Quedé con él por la tarde, quería animarle. Le llevé a un parque donde había algunas atracciones en las que montar por causa de una feria. Me lo pasé muy bien, y me di cuenta que merecía la pena mantener amistad con él. A final de la tarde, Ramón me llamó y escuchó la voz de Chad, se alarmó, me chilló y colgó. No sabía que pensar.

lunes, 21 de noviembre de 2011

3. Desesperación

Sábado, nueve de la mañana, estaba feliz, con una sonrisa de oreja a oreja, aunque me desperté por un grito. Mi madre. Al parecer le estaba echando la bronca a mi hermano Francisco, pero nosotros le llamamos Ham menor de un año que yo (es decir tiene catorce años); por sus malas notas. [No creáis que es por ser un ''malote'' que se salta las clases, para nada]. Entré a su cuarto, estaba deprimido, le pregunté que le pasaba y me respondió ''Mamá me ha quitado el tetris... EL TETRIS!! No puedo vivir sin el... No me sorprendí, mi hermano, era así... Así estuvo durante horas diciendo frases como ''Todo menos mi tetris'' ''Me ha creado dependencia'' etc. Insoportable.

Esa noche había quedado con Ramón pero tuve que llevarme a mi hermano por obligación y desesperación de mi madre, la comprendía.
Eran las seis de la tarde, vi a Ramón, me besó. Ham con cara de asombro empezó a chillar ''LO SABÍA! ESTÁIS JUNTOS! '' Como si no fuera evidente...

Fuimos a una sala de recreativos para que Ham estuviera a gusto y Ramón y yo a solas. Era feliz, no sé por qué nunca me había fijado en él antes.
Todo fue como la seda hasta que salimos y nos cruzamos con la 'parejita', sí, con Sara y Chad. Nos vieron a Ramón y a mi de la mano, Sara como de costumbre puso su cara de asco y soltó ''Sí, yo tengo el premio gordo'' me guiñó un ojo y me sacó la lengua pero era con un aire de desprecio.

domingo, 20 de noviembre de 2011

2. Venganza.

Eran las 7 de la mañana, como de costumbre me preparé para ir al instituto. Estaba de mejor humor, iba por fin a vengarme y que Sara recibiera su merecido. En clase no podía parar de pensar la cara que pondría Sara. En el recreo me reuní con Chad y le dije que quería decirle una cosa y más tarde enseñar el porqué, él me cortó y dijo ''Antes de eso, no se como decirlo... Me ha contado Sara que quieres romper nuestra relación, que la has amenazado y demás... No quiero volver a verte''. Se marchó, me quedé sola mirando a Sara mientras abrazaba a Chad y me ponía cara de desprecio, lloré y me enfurecí. Esa misma tarde quedé con mi mejor amigo Ramón, el cual llevaba muchísimo tiempo sin verle ni a hablarle porque se cambió de instituto y le conté todo. Cuando se lo conté, se quedó pálido, yo no sabía por qué estaba así, me dio una nota, me dijo ''Ábrelo esta noche, no ahora'' y se fue. Eran las diez de la noche, y decidí abrir la nota y leerla. Ponía:
<<Querida Ana, no se como contarlo, decirlo o explicarlo... Hace tanto tiempo que no sabía nada de ti que no creo que fuera buena idea decírtelo al momento. Te quiero desde el día en el que te conocí, te vi y pensé que eras hermosa, y cuando hablé contigo por primera vez ya me quedó claro que eras la chica de mis sueños... Han pasado cuatro años desde que ocurrió ese momento, pero no puedo dejar de pensar eso, te quiero y te extraño.>>

No me lo podía creer, no tenía ni idea, me sentía culpable, no sabía nada, si lo hubiera sabido no le hubiera contado todo sobre Chad y mi amor platónico hacia él. Estaba confusa, me fui a dormir, eran la una y veinticinco de la mañana, no podía conciliar el sueño.

Ramón se sentiría mal, así que quería quedar la tarde siguiente con el, era viernes, un buen día pero puede que este no tanto... Eran las cinco de la tarde, quedé con él en una pequeña cafetería en la que solíamos quedar siempre antes. Le vi, tenía los ojos llorosos, hinchados, tenía ojeras y no tenía su típica preciosa sonrisa en su cara. Estaba preocupada, le pedí perdón por todo lo que le conté. Agradeció mis disculpas. Pasé una agradable tarde con él. Me llevó a un sitio que decía que era su favorito, un bonito parque junto a un río, nos sentamos en un banco para ver el atadecer, tenía un poco de frío y me abrazó. No sabía lo que me pasaba pero sentía unas cosquillas en el estómago, le miré, me sonrojé, él se acercaba lentamente hacia mi, mis labios casi rozaban con los suyos, Chad ya no ocupaba mis pensamientos. Me besé con Ramón, nunca lo había imaginado, Ramón, mi mejor amigo, al que siempre le he contado todo, ¿besándose conmigo? No lo creía, fue la mejor sensación que había tenido en mi vida.