lunes, 23 de enero de 2012

9.Trayecto hacia lo inesperado

Pasaron unos días desde que Ramón me dijera que se iba a mudar, aún no me hacía a la idea, y ¿eso significaría cortar? o ¿Él quiere seguir con esto? Me agobiaba.

Faltaban 5 días para que Ramón se fuera... no podía más no quería que se marchara, le necesitaba. Esa misma tarde quedé con él. Lo vi, corrí hacia él, le abracé, le besé. El con sus hermosos ojos me miraba, me sonreía y supongo que me amaba.
Toda esa tarde hablamos sobre dónde viviría y qué estudiaría, y demás. Luego yo le pregunté '¿Echarás de menos esta ciudad?' A lo que asintió, y volví a preguntar '¿Y a mí?' Sus ojos se empaparon, acarició mi mejilla y dijo 'Tú eres lo que más voy a extrañar y a necesitar, te quiero, esa es lo que digo'.
Estallé a llorar, estaba muy deprimida...

4 días... No quería.

3 días... No podía.

2 días... No creía.

1 día... No sentía nada peor que esa sensación, era la última noche que la pasaba en la ciudad y no le iba a ver...
De repente, alguien me llama, ¿Quién puede ser a estas horas? me pregunté; vi el número, era oculto, intrigada lo cogí... pregunté en voz baja 'Sí, hola ¿quién es?' y sonó esa dulce voz diciéndome 'Tontita mía, soy yo Ramón, asómate a tu balcón'. Colgó, me asomé y le vi. Bajé sigilosamente al jardín, donde él se encontraba. Le besé con ternura, mi mejor beso, el mejor beso... Pasé la noche con él, hasta las 5 de la mañana, él tenía que partir, pero antes de irse me dio una cajita, me dijo que no la abriera hasta que él me mandara un mensaje. Asentí, y me despedí de él, pero...



¿Para siempre?

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