martes, 13 de diciembre de 2011

8. No puede ser.

No podía ser cierto, ¿iba a cortar conmigo? No quería preguntar, solo tartamudeaba y jadeaba sin cesar, hasta que tuve valor y le pregunté '¿Qué te ocurre?'. Él ya llorando me dijo: Mi padre... le han ofrecido trabajar en Ceuta, en una gran empresa... Y debo irme con él.
Mis ojos se humedecieron, más bien, se inundaron de mis lágrimas, una pequeña parte de mi estaba aliviada a causa de mi pensamiento de que él rompiese conmigo, pero claro que lo recapacitaba y era prácticamente lo mismo... Nunca tuve una relación a distancia, no sabía si era buena idea... aunque en estos pensamientos que tenía Ramón no me dijo nada, se quedó en silencio... Yo blanca y fría le cogí la mano.

Se abalanzó a mis brazos y lloraba sobre mi hombro, nunca le vi así, no sabía si lloraba porque se iba o porque me abandonaba.

Le ofrecí ir a dormir a mi casa, sabía que necesitaba mucho apoyo y esa tarde no bastaba. Durmió en mi cuarto, mi madre no aprobaba la idea, pero al final me dejó, se fiaba de mi, aunque con la condición de dormir en camas diferentes, claro está.
A las tres de la mañana se acurrucó en mi cama, no sabía por qué y tenía miedo de que mi madre apareciera, pero no me importaba aparte de quererle, estaba más feliz, él había dejado de llorar y por fin vi una pequeña y ligera sonrisa.

Desperté, estaba dormido, mi nariz junto a su nariz, nunca vi nada más hermoso, quería besarle, pero no quería despertarle, por lo que me aguanté las ganas. Al rato, cerré los ojos y dormí un poco más.

Eran las doce del mediodía, nos vestimos y dimos un paseo, Ramón seguía triste, no es fácil dejar la ciudad así de repente. Injusto, era muy injusto... pregunté '¿Cuándo te irás?' con un tono tristón, él respondió 'Dentro de un mes o así... puede que menos'.

Le abracé... No quería que se marchase, por fin era feliz...

No hay comentarios:

Publicar un comentario