miércoles, 21 de noviembre de 2012

22. Duro día.

La besé. El tiempo en mi mente seguía cursando pero parecía como si todo se hubiera paralizado, era algo extraño, cariñoso pero frío a la vez; no sabía lo que hacía.
Rockie se bajó del peldaño del cual iba a saltar, justo después me abrazó fuerte, muy fuerte, cayendo sus lágrimas lentamente por mi cuello. Poco después también me empezaron a caer lágrimas, me sentía aliviada, aunque seguía temblando porque estaba tan nerviosa de perderla...

Bajamos a su jardín y muy enfadada le empecé a preguntar el por qué quería hacer eso, ella me respondió que su vida no tenía sentido pero que con ese beso, esa muestra de cariño su mundo había cambiado. Me quedé anonadada, pálida, no sabía qué pensar porque tampoco sabía el por qué había hecho aquella cosa ¿sentía atracción? ¿amor? ¿o simplemente miedo? no lo sabía, no... para nada.

Poco después me fui a visitar a Patricia y se lo conté todo, ella se quedó impresionada, no sabía que Rockie sentía eso hacia mí, es más, ella no sabía nada sobre su homosexualidad.
''¿Qué vas a hacer?'' Me preguntó ella, a lo que respondí ''No lo sé, estoy tan confusa, han pasado tantísimas cosas... tengo miedo, miedo a que si la rechazo vuelva a hacer lo mismo, miedo a que no volvamos a ser como antes, miedo a que todo esto se vaya a la mierda...'' Empecé a llorar, estaba tan confusa, tenía la cabeza tan llena de cosas que estaba a punto de estallar.

Me fui a casa, no muy tarde, había tenido un largo y duro día.
Era de noche, me tumbé sobre mi cama y llamé a Chad, cuando me lo cogió se oían voces extrañas y él no hablaba normal como solía hacerlo. Asustada le pedí que me dijera qué le pasaba, pero me decía entre risas ''Nada, nada'' así que tras mucho preguntarle dónde se encontraba, me dijo la dirección y me dispuse a buscarlo.

Pasé más de una hora buscándolo sin parar pero al final lo encontré; estaba en un callejón sin salida, tirado entre varias cajas de cartón, lleno de heridas y hematomas, corrí hacia él y lo llevé cogiéndolo con todas mis fuerzas a un sitio más seguro. Llamé a la ambulancia para que lo atendieran, estaba asustada, otra vez, menudo día más asqueroso. Chad estaba algo tocado, no sé exactamente por qué, pero algo raro le pasaba. Llegó la ambulancia, y nos llevó a Chad y a mí al hospital más cercano.
Estuve horas y horas esperando a que me dijeran que le ocurría, solo sabía que iba a estar ingresado y que sus familiares iban a llegar pronto a verlo.

Esperando apareció uno de los médicos que lo atendían, con una mirada que me mostraba terror, pena y mucho dolor, a lo que él me dijo...