''¿¡Rockie!?'' Exclamamos al verla, ''¿Por qué nos impides pasar?'' preguntó Patricia. Rockie agachó la cabeza y empezó a llorar; ella escuchó todo nuestro plan y estaba en desacuerdo ''No quiero perderos, no quiero que sufráis ni que os pase nada malo...'' Contestó. ''Es una locura'', ''sí, pero una locura que puede sacarnos de aquí'' reproché. Patricia asintió y añadió ''Yo me voy'' mientras salía al pasillo. ''¡¿Cómo has conseguido salir?!'' Exclamé. ''Le robé una de sus llaves un día que me sacó para pegarme... Vamos''.
Rockie asustada intentaba echar hacia atrás a Patricia, pero solo se arrastraba mientras chillaba, chillaba tan fuerte que el hombre se dio cuenta de que ocurría algo.
En el pasillo vimos la ventana abierta como siempre, y de repente apareció aquel hombre, enfurecido, el cual salió disparado hacia Patricia, solo que ella se lanzó por la ventana antes de que él pudiera atraparla. El hombre se asomó por la ventana para ver a Patricia y entonces Rockie corrió hacia el hombre y empujándolo, haciendo que los dos cayeran por la ventana.
No me lo podía creer, ni me quería asomar, estaba asustada y muy agobiada. Bajé por las escaleras y salí a fuera a ver el exterior. La casa se situaba a tan solo dos manzanas de mi hogar, tanto tiempo tan cerca pero tan lejos de mi familia... Pero eso no era lo importante en ese momento, busqué´por el jardín a ver dónde habían caído todos. Rockie por suerte cayó sobre el hombre, quedando solo con rasguños y algunas heridas; el hombre estaba inmóvil, no respiraba y Patricia estaba inconsciente, con muchas heridas graves, moraduras y demás, por lo que fui corriendo a buscar ayuda.
Estaba nerviosa pero a la vez era feliz, muy feliz de poder haber huido e ir a mi casa a ver a mi gente. Corría y corría hasta que la vi, la casa de mis padres, la casa en la que me crié, mi casa... Miré el buzón, estaban sus nombres, nerviosa me dirigí a la puerta y llamé.
Abrieron la puerta y la vi, vi a mi madre, anonadada y boquiabierta. ''Hola mamá, he vuelto'' le dije, ella balbuceando y llorando me abrazó y me dijo ''Creí que no te vería nunca más, creí que habías muerto... Te he echado de menos yo... no tengo palabras para describir esto, lo que siento ahora ¿Qué ocurrió? ¿Por qué te fuiste? ¿Qué te pasó? ¿Por qué tienes estas pintas?''.
A lo que respondí ''Mamá, no hay tiempo ahora necesito tu ayuda'' . Le cogí del brazo y la llevé a dónde estuve secuestrada y allí vio todo...
miércoles, 16 de mayo de 2012
15. Cansancio.
Pasaban los días, las semanas y seguíamos leyendo las notas, contaban cómo transcurrían los días y qué hacía el hombre. Una noche Patricia me despertó y en tono muy bajo me dijo ''He leído la última nota, la última de todas'' ''¿Qué pone?'' pregunté con gran inquietud, ''¿Cómo sabes que es la última?''; a lo que ella me respondió ''Porque ella misma lo dice''.
Sorprendida, pregunté de qué hablaba la carta, me la mostró.
<<''Doscientas cuarenta y cuatro cartas sin destino he escrito, desespero, llevo aquí un año, justo hoy hace un año que me secuestraron... Hace una semana escasa cumplí los quince, sola en éste sótano, sin nadie que me dijera ni un felicidades o un mísero 'te quiero'. Así que hoy me decido, me lanzo, hoy voy a escapar de este horrible lugar. Voy a salir por una ventana que el hombre deja cada día abierta a las 12:15 de la noche para airear un poco el pasillo, justo cuando él va a su salón, se sitúa en su sillón del salón a ver un maratón o algún programa sin sentido y a reírse del mundo... Tengo miedo, mucho miedo, pero... ¿qué pierdo? no tengo nada que perder, sólo mi esperanza de escapar. Este hombre me ha arrancado cabello y me ha herido mucho, aún ni sé el por qué, pero qué más da.
Esta carta es la última, me despido y bueno a ver qué sucede... Adiós carta, adiós mundo, adiós persona que puede que nunca lea esta nota.
-Estela.''>>
Estaba tan afectada que se me saltó alguna ligera lágrima... ''¿Qué pretendes decirme con esto Patricia?'' Pregunté. ''Huyamos, huyamos por su honor; porque sabemos que ella no lo consiguió, pero nosotras sí lo conseguiremos, acepta y huyamos juntas''. Acepté, aunque asustada.
Pasaron los días y Patricia y yo planeamos todo para poder escapar; todo lo que ponía en las notas era cierto, el hombre abría todas las noches la ventana y se ponía el televisor a las 12:15 de la noche para burlarse y reírse del mundo.
Ya cansadas un día, decidimos arriesgarnos, nos levantamos y justo cuando íbamos a salir algo nos lo impidió ese algo era...
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